Cada semana recogemos una enseñanza del papa León XIV. Esta vez, su catequesis del miércoles 28 de octubre, dentro del ciclo que está dedicando a los documentos del Concilio Vaticano II.
Una fe que se hace cultura
El Papa sigue repasando la constitución Gaudium et spes, el documento del Concilio que mira a la Iglesia en el mundo de hoy. En esta ocasión se detiene en la relación entre la fe y la cultura: la lengua que hablamos, nuestras tradiciones, el arte, la música, el pensamiento y la ciencia.
Recuerda que la Iglesia siempre ha unido el anuncio del Evangelio con la educación. De ella nacieron las primeras universidades, y hoy sigue sosteniendo escuelas en los cinco continentes. La razón es profunda: Dios se hizo hombre en un pueblo, una lengua y una época concretos. Por eso la fe no flota en el aire, sino que necesita hacerse vida en el mundo real de cada persona.
«La fe puede encarnarse en cualquier cultura, porque no se identifica de manera específica con ninguna de ellas.»
León XIV, audiencia general del 28 de octubre de 2026
La fe no viene a destruir lo que encuentra. Reconoce lo bueno, lo bello y lo verdadero que hay en cada cultura y lo lleva a plenitud desde dentro, con el estilo de Jesús: la caridad y el servicio.
Crecer también en la fe
León XIV invita a no separar la fe del conocimiento. Un cristiano no puede conformarse con lo que aprendió de niño mientras crece en todo lo demás: formarse, leer, hacerse preguntas y dialogar forma parte de saber dar razón de nuestra esperanza (cf. 1 Pe 3, 15).
«Los cristianos son los primeros que deben esforzarse por realizar esta unidad sapiencial, ante todo en sí mismos.»
León XIV, audiencia general del 28 de octubre de 2026
Y pide una mirada positiva hacia nuestro tiempo: no vivir la fe a la contra del mundo, sino muy cerca de quienes nos rodean, procurando entender cómo piensan y lo que sienten. Solo así nuestro testimonio resultará creíble.
Para esta semana
Piensa en un ámbito de tu vida —tu trabajo, tus estudios, lo que lees o escuchas— donde la fe todavía no ha entrado. ¿Qué pequeño paso podrías dar para que el Evangelio se note también allí? Y si hace tiempo que no te formas, busca un libro, una charla o un rato tranquilo con la Palabra de Dios.
