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Oraciones

Devocionario de la parroquia: oraciones para rezar en casa, en la iglesia o desde el móvil.

Manos en oración

Oraciones comunes

Las oraciones que todo cristiano sabe de memoria.

Señal de la Cruz

Santiguarse

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Signarse

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Padre nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo (Símbolo Niceno-Constantinopolitano)

Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

Símbolo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Yo confieso

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido. También me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Ángel de Dios (Ángel de la guarda)

Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
pues la bondad divina
me ha encomendado a ti,
ilumíname, guárdame, defiéndeme
y gobiérname.
Amén.

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Santísima Trinidad

Alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Gloria (himno de la Misa)

Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;

porque solo tú eres Santo,
solo tú Señor,
solo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

El «Gloria al Padre» breve está en Oraciones comunes.

Trisagio

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros.

Se repite tres veces. Puede añadirse: «Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…».

Te Deum

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.
Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día
has de venir como juez.

Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.

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Eucaristía y adoración

Para la adoración y la visita a Jesús Sacramentado. Los horarios de adoración están en Exposición del Santísimo.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas, Señor, que jamás me aparte de Ti. Amén.

Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

Te adoro con devoción (Adoro te devote)

Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.

En la Cruz se escondía solo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás,
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.

¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

Visita al Santísimo

Al entrar en la iglesia, hacemos la genuflexión ante el Sagrario y saludamos al Señor:

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Inmaculada Concepción de la Virgen María, Nuestra Señora, concebida sin mancha de pecado original desde el primer instante de su ser natural. Amén.

Después se puede rezar el Padre nuestro, el Avemaría y el Gloria, hacer la Comunión espiritual y quedarse un rato en silencio ante el Señor.

Bendito y alabado

Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.

Sea por siempre bendito y alabado.

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Espíritu Santo

Para pedir la luz y la fuerza del Espíritu Santo.

Ven, Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V. Envía, Señor, tu Espíritu y serán creados.R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos. Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Ven, Espíritu divino (secuencia de Pentecostés)

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

Ven, Espíritu Creador (Veni Creator)

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles,
llena de la divina gracia
los corazones que tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
tú, el dedo de la mano de Dios;
tú, el prometido del Padre;
tú, que pones en nuestros labios
los tesoros de tu palabra.

Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé tú mismo nuestro guía,
y puestos bajo tu dirección,
evitaremos todo lo nocivo.

Por ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo;
y que en ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó de entre los muertos,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos infinitos. Amén.

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Virgen María

Oraciones a la Madre de Dios y el Santo Rosario.

Ángelus

V. El ángel del Señor anunció a María.R. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María…

V. He aquí la esclava del Señor.R. Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María…

V. Y el Verbo de Dios se hizo carne.R. Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,R. para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oremos. Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para que, los que hemos conocido, por el anuncio del Ángel, la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los Méritos de su Pasión y su Cruz, a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Gloria al Padre…

En tiempo pascual, en lugar del Ángelus se reza el Regina caeli.

Regina caeli (Reina del cielo, alégrate)

V. Reina del cielo, alégrate; aleluya.R. Porque el Señor a quien has merecido llevar; aleluya.

V. Ha resucitado según su palabra; aleluya.R. Ruega al Señor por nosotros; aleluya.

V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor; aleluya.

Oración. Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Bajo tu amparo

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Acordaos

Acordaos,
oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido
a tu protección,
implorando tu asistencia
y reclamando tu socorro,
haya sido abandonado de ti.

Animado con esta confianza,
a ti también acudo, oh Madre,
Virgen de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No deseches mis humildes súplicas,
oh Madre del Verbo divino,
antes bien, escúchalas
y acógelas benignamente. Amén.

Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión;
no me dejes, Madre mía.

Santo Rosario: cómo se reza

Se comienza con la Señal de la Cruz. Se enuncia cada misterio y se reza un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria. Al terminar los cinco misterios se rezan las Letanías y la Salve.

Oración final. Concede a tus fieles, Señor Dios nuestro, que gocen siempre de la salud del cuerpo y del alma. Por la gloriosa intercesión de María Santísima, siempre Virgen, sálvanos de los males que ahora nos afligen, y condúcenos a la alegría eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Misterios del Rosario
Misterios gozosos
Lunes y sábado
  1. La encarnación del Hijo de Dios.
  2. La visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
  3. El nacimiento del Hijo de Dios.
  4. La Presentación de Jesús en el templo.
  5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.
Misterios luminosos
Jueves
  1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
  2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
  3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
  4. La Transfiguración.
  5. La Institución de la Eucaristía.
Misterios dolorosos
Martes y viernes
  1. La Oración de Jesús en el Huerto.
  2. La Flagelación del Señor.
  3. La Coronación de espinas.
  4. Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario.
  5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.
Misterios gloriosos
Miércoles y domingo
  1. La Resurrección del Hijo de Dios.
  2. La Ascensión del Señor a los Cielos.
  3. La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.
  4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
  5. La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tierra.
Letanías lauretanas

V. Señor, ten piedad.R. Señor, ten piedad.V. Cristo, ten piedad.R. Cristo, ten piedad.V. Señor, ten piedad.R. Señor, ten piedad.

V. Cristo, óyenos.R. Cristo, óyenos.V. Cristo, escúchanos.R. Cristo, escúchanos.

R. Ten piedad de nosotros.

Dios, Padre celestial,
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,

R. Ruega por nosotros.

Santa María,
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la misericordia,
Madre de la divina gracia,
Madre de la esperanza,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los migrantes,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.

V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,R. perdónanos, Señor.V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,R. escúchanos, Señor.V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,R. ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos. Concede a tus fieles, Señor Dios nuestro, que gocen siempre de la salud del cuerpo y del alma. Por la gloriosa intercesión de María Santísima, siempre Virgen, sálvanos de los males que ahora nos afligen, y condúcenos a la alegría eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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Antes de Misa

Para prepararse a participar en la Eucaristía.

Oración de santo Tomás de Aquino antes de la Misa

Omnipotente y sempiterno Dios, me acerco al sacramento de tu Hijo único, nuestro Señor Jesucristo; me acerco como enfermo al médico de la vida, como manchado a la fuente de la misericordia, como ciego a la luz de la claridad eterna, como pobre y necesitado al Señor del cielo y de la tierra.

Ruego, pues, a tu infinita bondad que te dignes sanar mi enfermedad, lavar mis manchas, iluminar mi ceguera, remediar mi pobreza y vestir mi desnudez, para que me acerque a recibir el pan de los ángeles, al Rey de reyes y Señor de señores, con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y devoción, con tanta pureza y fe, con tal propósito e intención, como conviene a la salud de mi alma.

Concédeme, te ruego, recibir no solo el sacramento del Cuerpo y de la Sangre del Señor, sino también la realidad y la virtud del sacramento.

Oh Dios de bondad, concédeme recibir el Cuerpo de tu Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, que tomó de la Virgen María, de tal manera que merezca ser incorporado a su Cuerpo místico y contado entre sus miembros.

Oh Padre amantísimo, concédeme contemplar un día cara a cara y para siempre a tu Hijo querido, a quien ahora, peregrino, me propongo recibir bajo el velo del sacramento. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

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Después de Misa

Para dar gracias después de comulgar. También se pueden rezar el Alma de Cristo y el Te Deum.

Oración ante el Crucifijo (Mírame, oh mi amado y buen Jesús)

Mírame, oh mi amado y buen Jesús, que, postrado en tu presencia, te ruego con el mayor fervor imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme; mientras que yo, con todo el amor y con toda la compasión de mi alma, voy considerando tus cinco llagas, teniendo presente aquello que dijo de ti, oh buen Jesús, el santo profeta David: «Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos» (Sal 21, 17-18).

Oración de santo Tomás de Aquino después de la Misa

Te doy gracias, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, porque a mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin mérito alguno de mi parte, sino por pura concesión de tu misericordia, te has dignado alimentarme con el precioso Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Suplico que esta sagrada comunión no sea para mí reato de castigo, sino intercesión saludable para el perdón; sea armadura de mi fe, escudo de mi buena voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis deseos carnales, y aumento de caridad, paciencia, humildad, obediencia y de todas las virtudes; sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra las asechanzas de todos mis enemigos, visibles e invisibles, y unión perpetua contigo, Dios único y verdadero, y sello de mi muerte dichosa.

Te ruego que tengas por bien llevar a este pecador a aquel convite inefable donde tú, con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres para tus santos luz verdadera, satisfacción cumplida, gozo perdurable, dicha consumada y felicidad perfecta. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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Otras devociones

Devociones para el día a día y para los tiempos litúrgicos.

Oración a san José (A ti, bienaventurado José)

A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.

Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.

Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.

Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

Ofrecimiento de obras

Oh Jesús mío, por medio del Corazón Inmaculado de María, os ofrezco las oraciones, obras, alegrías y sufrimientos de este día, en reparación de nuestras ofensas y por todas las intenciones de vuestro Sagrado Corazón. Amén.

Vía Crucis

En cada estación se dice:

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Se medita la estación y se reza un Padre nuestro, un Avemaría y un Gloria.

Las catorce estaciones

  1. Jesús es condenado a muerte.
  2. Jesús carga con la cruz.
  3. Jesús cae por primera vez.
  4. Jesús encuentra a su Madre.
  5. Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz.
  6. La Verónica enjuga el rostro de Jesús.
  7. Jesús cae por segunda vez.
  8. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
  9. Jesús cae por tercera vez.
  10. Jesús es despojado de sus vestiduras.
  11. Jesús es clavado en la cruz.
  12. Jesús muere en la cruz.
  13. Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre.
  14. Jesús es sepultado.
Bendición de la mesa

Antes de comer

Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Después de comer

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de la mañana

Al levantarse, se puede rezar:

Oración de la noche

Antes de acostarse, se puede rezar:

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.

Coronilla de la Divina Misericordia

Para recitarla se usa un rosario normal y se sigue esta secuencia:

  1. La señal de la Cruz: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
  2. Padre nuestro.
  3. Ave María.
  4. Credo (Símbolo de los Apóstoles).
  5. En cada grano mayor, donde normalmente se dice el Padre nuestro:
    Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.
  6. En cada grano menor, donde normalmente se dice el Ave María:
    Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
  7. Al final de la corona, tres veces seguidas:
    Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
  8. Oración para concluir (opcional):
    Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros tu mirada bondadosa y aumenta tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos. Amén.
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Difuntos

Para rezar por nuestros difuntos.

Dales, Señor, el descanso eterno

V. Dales, Señor, el descanso eterno.R. Y brille para ellos la luz perpetua.

V. Descansen en paz.R. Amén.

Desde lo hondo a ti grito, Señor (Salmo 129, De profundis)

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración por los difuntos

Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, concede a las almas de tus siervos difuntos la remisión de todos sus pecados, para que, por nuestras piadosas súplicas, alcancen el perdón que siempre han deseado. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.R. Y brille para ellos la luz perpetua.V. Descansen en paz.R. Amén.

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Doctrina

Fórmulas de la doctrina católica para aprender de memoria.

Los diez Mandamientos
  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el nombre de Dios en vano.
  3. Santificarás las fiestas.
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. No matarás.
  6. No cometerás actos impuros.
  7. No robarás.
  8. No dirás falso testimonio ni mentirás.
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. No codiciarás los bienes ajenos.

Los dos mandamientos de la caridad

  1. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
  2. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Los cinco Mandamientos de la Iglesia
  1. Oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.
  2. Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar.
  3. Comulgar al menos por Pascua de Resurrección.
  4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia.
  5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.
Los siete Sacramentos
  1. Bautismo.
  2. Confirmación.
  3. Eucaristía.
  4. Penitencia.
  5. Unción de los enfermos.
  6. Orden.
  7. Matrimonio.
Las catorce obras de misericordia

Corporales

  1. Visitar y cuidar a los enfermos.
  2. Dar de comer al hambriento.
  3. Dar de beber al sediento.
  4. Dar posada al peregrino.
  5. Vestir al desnudo.
  6. Redimir al cautivo.
  7. Enterrar a los muertos.

Espirituales

  1. Enseñar al que no sabe.
  2. Dar buen consejo al que lo necesita.
  3. Corregir al que yerra.
  4. Perdonar las injurias.
  5. Consolar al triste.
  6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás.
  7. Rogar a Dios por vivos y difuntos.
Las virtudes teologales y cardinales

Las tres virtudes teologales

  1. Fe.
  2. Esperanza.
  3. Caridad.

Las cuatro virtudes cardinales

  1. Prudencia.
  2. Justicia.
  3. Fortaleza.
  4. Templanza.
Los dones y los frutos del Espíritu Santo

Los siete dones del Espíritu Santo

  1. Sabiduría.
  2. Entendimiento.
  3. Consejo.
  4. Fortaleza.
  5. Ciencia.
  6. Piedad.
  7. Temor de Dios.

Los doce frutos del Espíritu Santo

  1. Caridad.
  2. Gozo.
  3. Paz.
  4. Paciencia.
  5. Longanimidad.
  6. Bondad.
  7. Benignidad.
  8. Mansedumbre.
  9. Fe.
  10. Modestia.
  11. Continencia.
  12. Castidad.
Los siete pecados capitales
  1. Soberbia.
  2. Avaricia.
  3. Lujuria.
  4. Ira.
  5. Gula.
  6. Envidia.
  7. Pereza.
Las Bienaventuranzas

Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Mateo 5, 3-12.

Los cuatro Novísimos
  1. Muerte.
  2. Juicio.
  3. Infierno.
  4. Gloria.
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