En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera». Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”. Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».
«Dios nos da una nueva oportunidad: la llamada a la conversión»
- Cuando nos preguntamos «¿por qué?»
Es natural que, ante el sufrimiento y las tragedias, nos hagamos preguntas:
¿Por qué suceden estas desgracias? ¿Es un castigo de Dios?
La gente en tiempos de Jesús también se hacía estas preguntas. Le contaron sobre los galileos asesinados por Pilato y sobre los que murieron al derrumbarse la torre de Siloé. Su mentalidad era clara: “Seguro que eran pecadores y por eso les pasó esto”.
Pero Jesús rompe con esta lógica y responde con firmeza: “¿Pensáis que eran más culpables que los demás? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis igualmente” (Lc 13,3).
Jesús nos hace cambiar de perspectiva: en lugar de mirar hacia afuera buscando culpables, nos invita a mirar dentro de nosotros y preguntarnos: ¿Estoy viviendo realmente como Dios espera?
- Dios no castiga, sino que nos llama y nos espera
En la primera lectura, Moisés se encuentra con Dios en la zarza ardiente. Dios le dice:
«He visto la opresión de mi pueblo, he escuchado su clamor, conozco sus sufrimientos y he bajado para liberarlo” (Ex 3,7-8).
Este es el verdadero rostro de Dios: un Dios que no es indiferente, que no castiga, sino que nos salva. No envía sufrimientos, sino que entra en nuestro dolor para darnos esperanza.
Pero también nos llama a un cambio. La parábola de la higuera estéril nos lo muestra:
- El dueño de la viña quiere cortarla porque no da fruto.
- Pero el viñador intercede: «Déjala un año más. Yo la cavaré y la abonaré, a ver si da fruto».
Así es Dios con nosotros: nos da tiempo, nos cuida, nos espera. Pero espera frutos de nuestra vida.
- ¿En qué consiste la conversión?
La Cuaresma es tiempo de conversión, pero ¿qué significa realmente convertirse?
- No es solo dejar de hacer cosas malas, sino aprender a vivir desde Dios.
- No es miedo al castigo, sino descubrir que vivir con Dios es lo mejor para nosotros.
- No es solo cambiar de hábitos, sino cambiar el corazón, nuestra manera de pensar y actuar.
Jesús nos invita a pasar:
✅ De la indiferencia a la fe viva.
✅ Del egoísmo a la solidaridad.
✅ De la autosuficiencia a la confianza en Dios.
✅ De la esterilidad al fruto.
- Aplicación: ¿Qué frutos espera Dios de nosotros?
Dios nos ha dado mucho: la fe, la vida, la familia, los dones personales… pero espera frutos.
¿Qué frutos concretos podemos dar esta Cuaresma?
✔ Frutos de oración: Más encuentro con Dios en la oración personal y comunitaria.
✔ Frutos de caridad: Ser más sensibles a las necesidades de los demás.
✔ Frutos de perdón: Romper resentimientos y reconciliarnos con quienes nos rodean.
✔ Frutos de testimonio: No ser cristianos de nombre, sino de vida.
Si no estamos dando frutos, esta es la gran pregunta: ¿Qué estoy haciendo con la vida que Dios me ha dado?
- Aprovechemos la paciencia de Dios
Dios no nos condena de inmediato. Nos da oportunidades. Nos riega con su gracia. Nos rodea de su amor. Pero espera una respuesta.
No dejemos que pase esta Cuaresma como una más. No esperemos a mañana para cambiar. Este es el momento de dar frutos.
¡¡Feliz Domingo!!
