En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».

Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

 

En el Evangelio de hoy, una mujer del pueblo alaba a Jesús mencionando la dicha de su Madre. Pero Él responde con una enseñanza que llega al corazón:

“Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen.”

Con estas palabras, Jesús no resta valor a María, sino que revela la raíz de su verdadera grandeza. La Virgen es dichosa no solo porque fue Madre de Cristo, sino porque acogió la Palabra de Dios con fe y la convirtió en vida. Su “sí” en Nazaret no fue un instante, sino un camino continuo de fidelidad, silencio y servicio.

La Virgen del Pilar nos recuerda precisamente eso: que la fe no se demuestra en palabras, sino en hechos; que creer es escuchar, confiar y actuar. María escuchó a Dios cuando el mundo callaba, y permaneció fiel incluso al pie de la cruz. Por eso es columna firme de nuestra fe: porque no se derrumba cuando llegan las pruebas, sino que permanece de pie, sosteniendo a los que vacilan.

En un tiempo de ruido y dispersión, la Virgen del Pilar nos invita a recuperar el silencio del corazón para escuchar a Dios. A detenernos un momento y preguntarnos:
¿Estoy escuchando su voz en mi vida? ¿Estoy viviendo lo que Él me pide?

Ella nos enseña también a cumplir la Palabra, a hacerla realidad en los gestos de cada día: en la paciencia, en el perdón, en el trabajo bien hecho, en el servicio al prójimo.

A su sombra se cobijan millones de hijos, creyentes y peregrinos, y también quienes, como los miembros de la Guardia Civil, sirven con sacrificio y honor, protegiendo la vida y la paz. Que la Virgen del Pilar los sostenga en su misión, los guarde en el camino y fortalezca a sus familias.

Hoy, al contemplarla sobre su columna, pedimos:
que nuestra fe no se tambalee,
que nuestro amor no se enfríe,
y que nuestras vidas sean reflejo del Evangelio que escuchamos.

Virgen del Pilar, columna de nuestra fe,
enséñanos a escuchar y cumplir la Palabra de Dios.

¡¡Feliz Domingo!!